Con un ataque feroz, generado por la estampida de fútbol que nació desde los pies de Ángel Morales y Nicolás Lodeiro, Nacional ganó el partido ante Cerro y llegó a la punta del certamen.Pero, sin ignorar la cantidad de jugadas de gol fabricadas, los tiros en los caños, el penal desaprovechado por el "Morro" García, la victoria no fue lo cómoda que puede reflejar el 2-0 y ni siquiera pudo ocultar las enormes diferencias que existieron cuando el bolso fue obligado a defender.No hay dudas, Nacional presentó dos imágenes muy distintas. Ayer, frente a un elenco albiceleste que logró recomponerse del baile al que lo invitaron a participar obligatoriamente en la primera media hora los cambios de frente de Lodeiro y "Matute", las incursiones de Matías Rodríguez y Álvaro González, el equipo tricolor sufrió.Y tuvo muchos momentos de agobio. De pelotas a espaldas de los laterales, de filtraciones por medio de la zaga. De pelotas aéreas que encontraron mal parada a una retaguardia que sólo fue sostenida por la seguridad de su arquero Muñoz, como en el tiro a boca de jarro de Maximiliano Lombardi que tenía claro destino de red.Sin dejar de lado, tampoco, el penal atajado en el primer tiempo a Claudio Dadomo, que bien pudo darle otro rumbo al cotejo.
Es bien claro. Cuando atacó, bajo el influjo de la velocidad que le infringió al juego con el movimiento de la pelota, a la precisión con la que buscó las diagonales y a las habilitaciones a las bandas, el tricolor fue un tormento para el albiceleste.Así fue sumando una oportunidad de gol tras otra. Desaprovechándolas, por cierto, por la displicencia con la que jugó el "Morro" o por alguna equivocación en la definición.
Pero cuando debió defender, cuando Ravecca se decidió a trepar con mayor agresividad, cuando Lombardi le dio más profundidad a su creación de juego, cuando Soto apuró a los del fondo, parecía que la tarde no iba a ser la más adecuada para los tricolores.Si no pasó, fue porque Muñoz confirmó sus atributos como excepcional arquero y porque Cerro también bajó la intensidad con la que había dado vuelta el trámite. Es que, al regalarse tanto, la calidad de los jugadores tricolores volvió a aparecer y a convertir cada vez más punzantes los contragolpes.
Y si bien el golpe mortal recién llegó a los 93 minutos, bien pudo caer mucho antes si García se hubiese puesto la ropa de verdugo.
Fuente:www.Ovaciondigital.com.uy
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